Malí

Malí está entre los países más pobres del mundo. Según el índice de Desarrollo Humano que elabora el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Malí ocupó en 2009 el penúltimo puesto del ranking (179 países).
El 65% del territorio de Malí es desértico o semidesértico. La esperanza de vida apenas alcanza los 48 años de edad habiendo una distribución de la renta altamente desigual y una tasa de alfabetización que no llega al 20%.
Su economía está dominada fundamentalmente por la agricultura de la que vive el 80% de la población y que representa el 42% del PIB y el 75% de los gastos de exportación. El equilibrio económico está constantemente amenazado por las variaciones climáticas y por las fluctuaciones de los precios de las materias primas en los mercados internacionales, sobre todo del algodón.

Prácticamente la mitad de la población no tiene acceso regular a un punto de agua potable y el país no dispone de un sistema de saneamiento adecuado. Por todos estos motivos el PIB por habitante es casi 10 veces inferior al de la media mundial.

La educación en Malí es gratuita y obligatoria durante 9 años, entre los 7 y los 16. Sin embargo, la tasa de inscripciones a la escuela primaria es baja. Uno de los motivos principales es la ausencia de recursos necesarios para cubrir los costes de uniforme, libros y otros requisitos necesarios para la asistencia a clase.


Mali